El pasado miércoles dentro del Ciclo de Seminarios del Instituto de Agricultura Sostenible se celebró el Seminario “Exposición humana a contaminantes vinculados a la producción alimentaria” a cargo de Nicolás Olea, Profesor Emérito de la Universidad de Granada y médico del Hospital Clínico San Cecilio.

El Profesor Olea nos habló de como ciertos compuestos químicos presentes en el medioambiente pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino y provocar efectos adversos tanto en el individuo expuesto como en su descendencia. A estas sustancias se les conoce con el nombre de disruptores endocrinos (DE).  El impacto en salud de la exposición a los DE no solo ha estimulado la atención de epidemiólogos y clínicos que investigan las causas del incremento de enfermedades prevalentes y los mecanismos de enfermar, sino que está poniendo en jaque a la política reguladora de la Unión Europea para las sustancias químicas.

Los principales retos en el entendimiento de los mecanismos de acción y las consecuencias de la exposición a DE vienen impuestos por las características particulares de esta forma de toxicidad: i) los DE actúan a dosis bajas, con efectos diferentes dependiendo del momento en la vida del individuo en que ocurre la exposición; ii) las exposiciones múltiples pueden dar lugar a efectos acumulativos y en algunos casos sinérgicos, situación esperable para los compuestos que actúan a través de vías de acción similares o para los que actúan a través de diferentes vías, pero con resultados adversos similares y iii) la relación dosis/efecto puede ser no monotónica, al igual que ocurre para la acción de muchas hormonas, lo que supone un reto para la evaluación de dosis seguras.

Dado el papel esencial del sistema endocrino durante el desarrollo humano, la exposición a los DE en etapas tempranas de la vida puede ser mas grave al inducir cambios en la programación celular y tisular, con efectos adversos a corto y largo plazo; esos cambios pueden sed malformaciones congénitas y alteraciones en el desarrollo neuroconductual, o déficit funcionales y predisposición a enfermedades endocrinas y metabólicas. A pesar de que las enfermedades y los trastornos asociados a la exposición a los DE son generalmente multifactoriales, se ha podido establecer una asociación entre exposición y efecto para enfermedades crónicas como son los trastornos metabólicos, diabetes tipo 2 y obesidad, cánceres en tejidos dependientes de las hormonas, mama y próstata, reducción de la fecundidad por problemas en fertilidad de mujer y hombre, y trastornos tiroideos.

Gran parte de los compuestos químicos identificados como DE provienen del petróleo y siguen un patrón de presencia medioambiental paralelo al uso de productos de síntesis a partir de combustibles fósiles. Un ejemplo paradigmático es la exposición humana a los plásticos, sus componentes y aditivos. Los DE están presentes en numerosos productos de consumo ya sea como residuo en los alimentos -proveniente de la producción agroalimentaria convencional o del propio envasado, procesamiento y preparación- hasta la composición de cosméticos, juguetes, mobiliario, materiales de construcción y productos de limpieza. Dentro de este contexto los estudios de biomonitorización humana han puesto en evidencia la importancia de la vía digestiva, por lo que son necesarias recomendaciones para la disminución de la presencia de los DE en los alimentos.

📸 🎥 Compartimos algunas imágenes de la celebración de éste interesante seminario que hemos podido disfrutar dentro del Ciclo de Seminarios del IAS-CSIC y que está disponible en el canal de Youtube IAS-CSIC

▶️ Enlace al seminario: https://youtu.be/NmKi7N6X5gA

 

 

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