La interacción entre los cultivos y sus patógenos es el resultado de largos procesos de coevolución. Sin embargo, cuando dos especies que nunca han compartido historia evolutiva entran en contacto, se desencadena una dinámica especialmente compleja. El caso del girasol (Helianthus annuus L.) y la planta parásita conocida como jopo del girasol (Orobanche cumana Wallr.) constituye un ejemplo paradigmático de esta interacción.

Compartimos el enlace al interesante artículo publicado recientemente en el prestigioso Anuario de la Agricultura y Ganadería Familiar 2026 editado por la Fundación de Estudios Rurales–UPA con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el que los investigadores Leonardo Velasco y Begoña Pérez-Vich del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) revisan la historia de ambos organismos, que evolucionaron de forma separada para pasar a convertirse en inseparables a partir del último tercio del siglo XIX.

Enlace al artículo: https://upa.es/wp-content/uploads/2026/06/Anuario2026-30-LeonardoyBegona.pdf

Enlace anuario completo: https://upa.es/publicacion/anuario-2026/